miércoles, 16 de marzo de 2016

Simon y Garfunkel, un puente sobre agua turbulenta

Simon y Garfunkel, ese dúo de folk-rock muy popular en la década de los 60-70 con canciones tan conocidas como ‘The Sound of Silence’ (‘El sonido del silencio’»), ‘Mrs. Robinson’ (‘Señora Robinson’) y ‘Bridge Over Troubled Water’ (‘Puente sobre agua turbulenta’). Amigos desde la infancia forman un dúo, con tan solo 16 años, con el nombre de Tom y Jerry y componen su primer tema ‘Hey, Schoolgirl’ que obtuvo un gran éxito. Empezaron a escribir sus propias canciones en 1957, y un año después Paul Simon grabó un sencillo en solitario, lo que molestó a Garfunkel. A lo largo del año 1958 lanzaron varios sencillos y todos ellos fueron un rotundo fracaso. Los compañeros se separan para acudir a diferentes universidades.


En 1963 se vuelven a unir con sus propios nombres "Simon y Garfunkel", actuando en varios clubes de música folk. Ese año fueron invitados al festival de música folk de Nueva York, actuando con músicos de la categoría de Bob Dylan. Ambos amigos desarrollaron un gran interés por la música folk y sacan en 1964 su primer disco con la discográfica Columbia Records: Wednesday Morning, 3 A.M., pero comercialmente resultó ser un fracaso absoluto. Poco después de acabar la grabación, el dúo se dividió y Simon se trasladó a Inglaterra y Garfunkel regresó a la Universidad de Columbia para continuar sus estudios de matemáticas.

Mientras Simon estaba en Inglaterra, en el verano de 1965, las radios locales de Florida recibieron peticiones de los oyentes de una canción llamada The Sound of Silence del álbum Wednesday Morning, 3 A.M.. Poco después la canción empezó a sonar en Boston. Aprovechándose de lo ocurrido, los productores estadounidense Tom Wilson y Bob Johnston versionaron la canción original, añadiéndole un ritmo más veloz con guitarra eléctrica, bajo y batería, y la publicaron como sencillo. Con esta versión, el estilo de la canción cambió de folk a folk-rock, creando este nuevo concepto. Simon se entera de que su canción había entrado en las listas de grandes éxitos.

              

Inmediatamente al conocer la noticia, Simon regresó a Estados Unidos, y a pesar que nunca dio el visto bueno a la versión de Tom Wilson de su tema The Sound of Silence, el grupo se volvió a formar y grabaron 10 canciones más del mismo estilo. En  1966 publican el álbum ‘Parsley, Sage, Rosemary and Thyme’ y logran, ya, popularidad y éxito en la venta de sus discos. En 1968 se estrena la película ‘El Graduado’ que contenía un par de canciones del dúo. Así, el tema ‘Mrs. Robinson’ se alzó hasta el primer puesto como disco sencillo. En 1969 se celebraron los premios Grammy, y Mrs. Robinson fue galardonada como la mejor grabación del año y Simon recibió el premio a la mejor banda sonora original para una película.

          

A pesar del éxito, Garfunkel no se sentía demasiado cómodo, ya que Simon se encargaba totalmente de la composición de los temas. Estrenan algunas canciones, incluidas Bridge Over Troubled Water y The Boxer, llegando esta última hasta el puesto 7 en las listas.

En 1970 publican Bridge Over Troubled Water. El disco fue uno de los más vendidos y alcanzando una gran repercusión en Europa, destacando el concierto en la ciudad holandesa de Ámsterdam, y finalizando en el barrio Forest Hills, el barrio que les vio crecer. Después de esta gira, el dúo se separó definitivamente, y ambos artistas continuaron sus carreras musicales por caminos diferentes.

          

En el 2007, pasados muchos años de Tom y Jerry, se le hace entrega a Paul Simon del premio Greszwin. Acuden invitados significativos a la ceremonia musical que acompaña a la entrega del premio, pero sin duda alguna la persona más aclamada fue su "amigo Garfunkel”, quien apareció en el escenario, dio un abrazo a Paul, y arrancaron con dos temas característicos de la etapa Simon & Garfunkel: Bridge Over Troubled Water y Cecilia.



‘Viaje al fondo del mar’, un submarino lleno de monstruos

'Viaje al fondo del mar' fue una serie de televisión estadounidense  de ciencia ficción de los años 60 que se basó en el filme homónimo de 1961. Tanto la teleserie como el filme fueron creados por Irwin Allen. El tema principal eran las aventuras que vivía la tripulación del submarino atómico Seaview  - en la versión española era el Sirius -.


Los primeros episodios se rodaron en blanco y negro y los restantes en color. Los protagonistas eran Richard Basehart, en el papel del Almirante Nelson, y David Hedison, como el capitán Lee Crane. Un personaje secundario importante era el marinero Kowalski al que los monstruos le golpeaban la cabeza con una llave inglesa, debía tenerla muy dura, en casi todos los capítulos. En el submarino se introducían todo tipo de monstruos: plantas carnívoras, hombres peces, mómias, etc que trataban de apoderarse del submarino. Ni qué decir tiene que el gasto en vestir a los terribles monstruos eran escasos y bastaba con ponerle a un hombre un traje de plástico. Tontadas que nos gustaban cuando éramos niños y por esa razón las recordamos.



Comenzaba la serie, la tarde de los domingos, contemplando al submarino surgiendo del mar y saliendo a la superficie. Se trataba del arma más poderosa que surcaba los mares pues estaba dotado de armamento nuclear y destinado a misiones militares ultrasecretas. Las instalaciones donde tenía el submarino su base también eran supersecretas y entre los prodigios disponibles a bordo del Seaview/Sirius se encontraba un minisubmarino  en forma de plato volador que podía surcar los aires a velocidades vertiginosas.


En sus misiones, la tripulación tenía que enfrentrarse a todo tipo de peligros: monstruos internos (plantas carnívoras, hombres peces, mómias) y espías soviéticos que saboteaban la tecnología de la nave o se apoderaban de las mentes de los navegantes; monstruos gigantes que lo atacaban desde el exterior zarandeando la nave y tirando al suelo a los marineros que debían agarrase a cualquier sitio para no caer; extraterrestres, nazis y fantasmas.


En ‘Viaje al fondo del mar’ podemos encontrar cierto paralelismo o inspiración con la famosa obra de Julio Verne, “20.000 Leguas de Viaje Submarino”. Si una imagen quedó grabada en mi mente era el periscopio, si una palabra: ¡inmersión!.



martes, 15 de marzo de 2016

Así habló Zaratustra el poeta

“Los poetas mienten demasiado. Más también Zaratustra es un poeta”. El filósofo y poeta alemán Friedrich Nietzsche escribe entre 1983 y 1985 su obra maestra ‘Así habló Zaratustra’ en donde aparecen sus principales ideas expresadas en forma de fábula, en la que se mezclan elementos narrativos, conceptuales y líricos. Toda la obra posee un carácter poético y se encuentra llena de símbolos y metáforas, lo que hace difícil su lectura e interpretación. Las ideas principales del libro son: la muerte de Dios, la voluntad de poder/el superhombre y el eterno retorno.


Zaratustra es un ermitaño que vive recluido en la montaña, donde a lo largo de su retiro reflexiona sobre la vida y la naturaleza del hombre. Una vez siente que es el momento adecuado, decide regresar al mundo para comunicarle el fruto de su conocimiento. En cierto modo, y como referencia a la Biblia y la tradición cristiana, presente a lo largo de toda la obra, Zaratustra es un mesías que lleva al hombre la noticia de su salvación; y al igual que Juan el Bautista anunció la llegada de Jesús, Zaratustra proclama el advenimiento del Übermensch/el superhombre. Recoge muchísimos elementos de la Biblia para transformarla , como la “antítesis” de la Biblia, siendo Zaratustra antagónico de Jesús.

“ Cuando Zaratustra tenía treinta años, abandonó su patria y el lago de su patria y fue a las montañas. Allí gozó de su espíritu y de su soledad y durante diez años no se cansó de ello. Pero finalmente se transformó su corazón, - y una mañana se levantó con la aurora, se paró ante el sol y le habló así: ¡Tú gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras aquellos a quienes iluminas!. Diez años has venido subiendo hasta mi caverna: de tu luz y de este camino te habrías hartado, sin mí, mi águila y mi serpiente. Pero nosotros te aguardábamos cada mañana, te tomábamos tu sobreabundancia y te bendecíamos por ello. ¡Mira! Estoy hastiado de mi sabiduría, como la abeja que demasiada miel ha recogido, requiero de manos que se extiendan.  Quisiera regalar y repartir, hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a alegrarse de su locura, y los pobres, a alegrarse de su riqueza. Para ello tengo que descender a la profundidad: como haces tú al atardecer”.

El profeta peregrina entre las páginas en medio de extrañas prédicas, acompañado de dos animales simbólicos: el águila y la serpiente.  La serpiente, el animal más inteligente, está enroscada en el cuello del animal más orgulloso. Sin embargo, el orgullo poco tiene que ver con la mera arrogancia o la presunción si no con una fuerza que nos empuja hacia arriba, alejándonos de lo que hay de inferior en nosotros. También menciona las figuras del guerrero (que representa la valentía) y el sacerdote (la astucia y el engaño).


Zaratustra regresa a su montaña, incomprendido por los hombres que no entienden cuanto dice y se ríen de él. Finalmente, nos presenta a un Zaratustra anciano y desanimado ante el fracaso de su tarea, pero que todavía tiene la fuerza suficiente para reivindicar la necesidad de aquellos que denomina “hombres superiores”. Éstos serán los únicos que podrán comprender su doctrina y vivir según la filosofía que Nietzsche representa: son los verdaderos “superhombres”, que habrán anulado la mediocridad de la cultura occidental y constituirán una nueva clase de filósofos.

Nietzsche otorga a su libro un carácter mesiánico y escribe: “Con él he hecho a la humanidad el regalo más grande que hasta ahora ésta ha recibido. Este libro [...] no es sólo el libro más elevado que existe, [...] es también el libro más profundo, nacido de la riqueza más íntima de la verdad”. Sin embargo, en otra parte del texto señala: “La última cosa que yo pretendería sería «mejorar» a la humanidad”. Esta ambivalencia, que puede interpretarse como ambigüedad o contradicción, es característica de la obra nietzscheana.

La muerte de Dios.

“Dios ha muerto” es la manera de expresar Nietzsche que la idea de Dios no es capaz de actuar como fuente del código moral o teleológico. La muerte de Dios conducirá, dice Nietzsche, no sólo al rechazo de la creencia en un orden cósmico o físico, sino también al rechazo de los valores absolutos — al rechazo de la creencia en una objetividad y una ley moral universal, que se ejerce sobre todos los individuos. De esta manera, la pérdida de una base absoluta de moralidad conduce al nihilismo. Dios deviene en una figura en extinción. Ya no sustentará falsos valores, escalas erróneas de valores. No uno sino todos los dioses se extinguirán y esa ausencia permitirá al hombre obtener su plenitud. Sólo vivirá la vida, y la vida es siempre, cuando no es acallada por la mentira y por la falsa moral, “voluntad de poder”. Voluntad de más vida, que ama los hechos tal como son y busca la superación. Muertos están todos los dioses, ahora queremos que viva el superhombre.

Voluntad de poder

Es el motor principal del hombre: la ambición de lograr sus deseos, la demostración de fuerza que lo hace presentarse al mundo y estar en el lugar que siente que le corresponde; todas esas son manifestaciones de la voluntad de poder. Otro punto particular de la voluntad de poder es que también representa un proceso de expansión de la energía creativa que, de acuerdo con Nietzsche, era la fuerza interna fundamental de la naturaleza. El concepto de la voluntad de poder en el pensamiento de Nietzsche ha cobrado muchas interpretaciones, siendo la más discutible la apropiación y explotación por el nazismo como el deseo por la pasión y del poder (poder entendido en este caso como el concepto más limitado de "dominación” o “darwinismo social”/la raza aria). Otras interpretaciones presentan al hombre intentando siempre superarse a sí mismo, mejorar en todas sus facetas, etc. No tiene en cuenta lo que los demás piensen o digan de él, se enfrenta a la vida y asume la realidad, procura vivir de una manera tal que si tuviera que vivir de nuevo infinidad de veces esa misma vida, sería feliz al hacerlo. Es un hombre libre que repudia la debilidad y la esclavitud.



El Superhombre

Es una persona capaz de generar su propio sistema de valores identificando como bueno todo lo que procede de su genuina voluntad de poder. Una de las ideas que ha defendido con mayor interés, es que los valores tradicionales representados por el cristianismo someten a las personas más débiles a una "moralidad esclava", el "espíritu gregario", que no provocan en ellos más que un estado de resignación y conformismo hacia todo lo que sucede a su alrededor. Para él, esos valores tienen que desaparecer para que aparezcan otros nuevos que representen su prototipo de hombre ideal, al que él mismo llamó Übermensch. Combate la moral impuesta por las religiones e impulsa una moral que surja desde lo más profundo de las personas. Este Übermensch no cree en las cosas que prometen las religiones después de la muerte, él sólo cree en lo real y en lo que puede ver. Es un ser que, ante todo, razona; aunque eso no quiere decir que no sienta. Este Übermensch se deja llevar por sus pasiones y sus sentimientos, pero a su vez, se domina a sí mismo; no busca sólo el placer, esa sería la diferencia con "el último hombre" el último peldaño hacia el Übermensch. Nietzsche contradice en esto totalmente a Platón y a Sócrates, los cuales consideraban totalmente necesario el control de las pasiones. Nietzsche considera a Sócrates como el culpable de la moral de rebaño de la sociedad occidental.

El eterno retorno

 En el "eterno retorno" como en una visión lineal del tiempo, los acontecimientos siguen reglas de causalidad. Hay un principio del tiempo y un fin, que vuelve a generar a su vez un principio. Sin embargo, a diferencia de la visión cíclica del tiempo, no se trata de ciclos ni de nuevas combinaciones en otras posibilidades, sino que los mismos acontecimientos se repiten en el mismo orden, tal cual ocurrieron, sin ninguna posibilidad de variación. Solo a través de la comprensión de que el "eterno retorno" incluye tanto los fracasos como los éxitos logra "despertar" del estado de trance en el que está, sabiendo que, aunque el hombre vuelva a ser mono, nuevamente Zaratustra aparecerá para predicar el Übermensch (superhombre o suprahombre). El ser humano logrará transformarse en el/la Übermensch cuando logre vivir sin miedo. Así, en los sistemas filosóficos orientales se encuentra la idea de ciclos que se van perfeccionando, retornando eternamente hasta alcanzar la forma perfecta tras muchas fases erróneas.



Wislawa Szymborska, Nobel de Literatura y ferroviaria

Wisława Szymborska (1923-2012) fue una poetisa, ensayista y traductora polaca, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1996. Después de terminar la educación secundaria, trabajó en los ferrocarriles antes de acceder a la Universidad para cursar estudios de Lengua y Literatura Polaca. En su poema' La estación de ferrocarril' hay unos versos que señalan: “Entre la multitud se dirigió a la salida/ la ausencia de mi persona”. Todo ocurre fuera de una presencia física o material. Lo cual no significa que no ocurra. Ocurre, como en los sueños o en la física cuántica, en el paraíso de la probabilidad. En otro poema suyo ‘Posibilidades’ vemos el destino o fatalidad como capacidad de elección: “Prefiero en el amor los aniversarios no exactos que se celebran todos los días”.


La estación de ferrocarril/ Wislawa Szymborska  

Mi no llegada a la ciudad de N.
tuvo lugar puntualmente.

Fuiste avisado
con una carta no enviada.

Lograste no llegar
a la hora prevista.
El tren llegó al andén número tres.
Bajó mucha gente.

Entre la multitud se dirigió a la salida
la ausencia de mi persona.

Varias mujeres me sustituyeron
rápidamente
en aquella prisa.

A una de ellas se le acercó corriendo
alguien desconocido para mí,
pero ella lo reconoció
al instante.

Ambos intercambiaron
un beso no nuestro,
durante el cual se perdió
no mi maleta.

La estación de la ciudad de N.
pasó bien el examen
de la existencia objetiva.

La totalidad permanecía en su lugar.
Los detalles se movían
por trayectorias calculadas.

Tuvo lugar incluso
una cita acordada.

Fuera del alcance
de nuestra presencia.

En el paraíso perdido
de la probabilidad.

En otra parte.
En otra parte.

Cómo suenan estas palabras.

lunes, 14 de marzo de 2016

Kung Fu, el solitario monje shaolín

Kung fu es una serie de televisión estadounidense (1972-1975) protagonizada por David Carradine. La serie relata las aventuras de un solitario monje chino shaolín que viajaba a través del Viejo Oeste de los Estados Unidos usando como únicas armas su destreza en artes marciales y la fuerza interior de su filosofía de vida, el budismo. Así pues, la serie presentaba una curiosa mezcla de géneros que le otorgó una personalidad única: por un lado, estaba la parte oriental, con las enseñanzas budistas que había recibido de niño en Oriente, vistas a través de flashbacks, mientras que, por otro, una pincelada de western (mundo occidental) en los lugares y los personajes expuestos de cada capítulo.


Viaja a los Estados Unidos con el propósito de encontrar a su medio hermano, Danny Caine, y empezar una nueva vida en familia, ya que el mismo Kwai Chang/el protagonista había huido de China tras poner las autoridades precio a su cabeza por asesinar al sobrino del Emperador. En su caminar solitario por las poblaciones del viejo Oeste va realizando justicia y actos generosos que le dejan amigos agradecidos por sus bondades y enseñanzas budistas. No obstante, hay una recompensa por su captura, vivo o muerto, por matar al sobrino del Emperador de China, pero se advierte en el cartel de busca y captura que sus manos y pies deben ser considerados como armas mortales.

Normalmente, se enfrentaba a tipos racistas, fanfarrones o corruptos a los que acababa venciendo poniendo en práctica su sabiduría oriental. Nuestro protagonista rehuía siempre la violencia y esto provocaba que fuera víctima de burlas hasta que, no le quedaba más remedio que usar su dominio mental y de artes marciales. Era muy misterioso y se concentraba (recordando las enseñanzas de su maestro, que si el dragón, el tigre, la grulla, etc) y lanzaba unas “hostias” que dejaba malheridos a sus adversarios, nunca muertos. Los malvados tenían suerte que Kung Fu fuera pacifista…

En España, la serie fue todo un éxito pues, a nivel ciudadano medio, lo relacionado con el mundo oriental era casi desconocido. Así, un monasterio Shaolin, un monje maestro y ciego que cogía un saltamontes entre sus manos con más rapidez que el ilusionista Juan Tamarit usa los naipes, nos asombraba y el uso de las artes marciales nos animó a apuntarnos en un gimnasio o comprar un libro que se titilaba: “Aprenda Kung Fu en una semana”.



Los españoles estamos muy preocupados por la falta de desGobierno

Los medios de comunicación nos quieren hacer creer que el pueblo español está inquieto y preocupado por la falta de Gobierno en España y que “culpamos a los políticos de no llegar a ningún acuerdo”. El mensaje trata de apoyar al PSOE y Ciudadanos en contra de los extremistas de PP y Podemos. Así, tratan de aparentar una postura centrista que, analizando sus propuestas, son “más de lo mismo”. Es un intento de colocar a la auténtica izquierda como la que no desea el diálogo. No está dispuesta a negociar, pero la pregunta es: ¿qué se negocia?.


Podemos desea un “gobierno de CAMBIO REAL” y no cambiar el nombre de las etiquetas. Ese punto solo es viable con “garantías escritas” que modifiquen las políticas injustas e ineficaces. La izquierda no puede firmar para ser figurantes, ni consentidores de las políticas de derechas que otros quieran implementar. Es preferible permanecer en la oposición hasta que la mayoría de los españoles dejen de quejarse, participen activamente y clamen ¡Basta de atropellos!.

Está claro que la mayoría de los votantes de Podemos somos escépticos frente a los partidos tradicionales, la corrupción y una política de continuidad disfrazada de progresismo. No obstante, distinguimos una base electoral diferente entre el PSOE y el Partido Popular. Como señalaba Julio Anguita, “programa, programa y CUMPLIMIENTO”

Francia contra la reforma laboral de los socialistas

La reforma laboral propuesta por el Gobierno de François Hollande en Francia sigue la pauta de las medidas antisociales reclamadas por Bruselas y puestas en práctica, desgraciadamente, ya en España. Con toda lógica, la patronal y la derecha respaldan el texto elaborado por la ministra de trabajo Myriaml Khomri. El texto aún no se ha presentado ante el Consejo de Ministros, pues se ha retrasado hasta el día 24 de marzo en un intento de negociación con los sindicatos. Para los ciudadanos “de izquierdas” siempre nos quedará París.


Según un sondeo del periódico Le Parisien un 70% de los franceses son contrarios a una reforma laboral contraria a los intereses de los trabajadores, aunque el primer ministro asegura que esa “flexibilidad” a las empresas -como en España señalaban el PP y los empresarios- es beneficiosa para la creación de puestos de trabajo que redundará en beneficio de los jóvenes. Éstos y el resto de la población se han movilizado en la calle, en las redes sociales y la gran protesta se espera para el día 31 de marzo cuando los sindicatos convoquen a la huelga general.

El pueblo francés estima ésta y otras medidas de “neoliberales” auspiciadas por parte de un Gobierno que llegó al poder con promesas “socialistas” y que la historia ha demostrado que “los socialtraidores”, en materia económica, son parte del establishment. En Francia, en España, en Italia…