viernes, 27 de marzo de 2015

El vagón, un objeto para plasmar el realismo social en la obra de Sorolla


Joaquín Sorolla y Bastida (Valencia.1860) es reconocido principalmente por su faceta luminista e impresionista que retrata el Mediterráneo. Esos óleos muestran la arena, el agua, el cielo y los cuerpos desnudos de niños en las playas valencianas. Sin embargo, hay una etapa previa, inspirada en el naturalismo de Zola, en la que conviven su temática costumbrista con el realismo de denuncia social.




Su pintura también bebe de la literatura y así en dos cuadros de temática social: Otra margarita (1882) y ¡Aún dicen que el pescado es caro! está aludiendo, en el primer caso a la Margarita de Fausto (Goethe) y, en el segundo, a la novela Flor de Mayo de Vicente Blasco Ibáñez.

Otra Margarita (1892)

Es su primer cuadro de realismo social desde una perspectiva crítica y regeneracionista, un claro intento de denuncia de las desigualdades de la sociedad de su época. Aquí alude a la Margarita de Fausto (Goethe) que ahoga a su hijo y es encarcelada.

Parece ser que viajando en tren de Valencia a Madrid fue testigo Sorolla del traslado de una mujer esposada que, decían, había quitado la vida a su bebé. Una pareja de la Benemérita custodiaba a la detenida. Resultó muy afectado el pintor, y un día se dispuso a bocetar en el estudio la tremenda escena. En un abigarrado conjunto, como solía viajarse entonces, incluyó inicialmente hasta la figura de algún niño. Pero, al final, tomó la decisión de expresar el drama con la mayor simplicidad: y así retrató a la desgraciada madre en el centro de un vagón sin pasajeros, la cabeza inclinada sobre un hombro, caída la mirada, con frías esposas rodeando sus muñecas. Y a la diestra un atillo con sus humildes pertenencias. Se la adivina joven, pero muy triste y abatida. Al fondo, una pareja de la Guardia Civil, medio adormilada, vigila a la detenida. No podía faltar la magia del sol aleteando esperanza por los altos balcones de la luz.

El vagón se hace verdaderamente asfixiante debido a la abrupta terminación de su perspectiva en una pared totalmente vacía, que viene a remarcar, simbólicamente, la idea de caja, de prisión.


¡Aún dicen que el pescado es caro! (1894)

El título del cuadro procede de la novela Flor de Mayo escrita por Vicente Blasco Ibáñez que se desarrolla en las playas del barrio del Cabañal en Valencia. En uno de los pasajes del libro, muere en el mar un pescador llamado Pascualet, y su tía se lamenta de lo sucedido mientras exclama: ¡Que viniesen allí todas las zorras que regateaban al comprar en la pescadería! ¿Aún les parecía caro el pescado?.

La escena que se representa muestra a dos pescadores mientras atienden a un tercero que ha sufrido un accidente, este se encuentra con el torso desnudo y de su cuello pende una medalla que probablemente corresponde a la Virgen del Carmen, protectora de los hombres del mar. Alrededor de los personajes pueden observarse diversos objetos habituales en el interior de las embarcaciones, un candil, un tonel para el agua dulce, cuerdas y varios peces.


Trata de blancas (1894)

El realismo social donde mujer y ferrocarril convergen vuelve a reiterarse en “Trata de blancas”  (1894). Aborda el tema de la prostitución pero carece de la arrebatadora fuerza que expresaba en “Otra margarita”.

En el cuadro aparecen representadas un grupo de mujeres vestidas a modo de campesinas con mantillas y pañuelos en sus cabezas que dormitan, a excepción de la anciana de negro (la vieja alcahueta) que las acompaña, la cual permanece despierta y vigilante. El momento que recoge el pintor, con las jóvenes dormidas y la mujer mayor mirando al infinito, nos oculta su verdadera profesión.

Hay toda una vida en aquel vagón de tercera, miserable y sucio, iluminado por la cruda luz del amanecer, en el cual se amontona el rebaño de mantón y pañuelo de seda, con las caras tristes que aún conservan vestigios del colorete del lupanar, llevando sus gastados y macilentos encantos de un mercado a otro, agotándose en plena juventud y esclavizadas eternamente como si cumplieran un fatal determinismo,aunque asoma la luz por la ventana del vagón.





No hay comentarios:

Publicar un comentario