martes, 21 de marzo de 2017

La fiscalía provincial de Granada da barra libre a los pederastas

Leo en la prensa que la fiscalía retira la acusación de abusos sexuales contra el padre Román al considerar no concluyentes los hechos. Román está acusado por el crimen continuado de abusos sexuales a un menor de Granada, que ahora tiene 26 años y que entonces tenía 14. El denunciante se personó como acusación particular en 2014 contra un clan de curas, entre los que figuraba Martínez. (el llamado caso Romanones).


"Desconocemos la verdad. Sólo sabemos que hay 12 declaraciones distintas de las que no podemos concretar nada", ha declarado el fiscal del caso, Francisco Hernández,  ante el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia de Granada. "Esto nos puede hacer pensar que existía un clima sexual. Pero no tenemos la verdad acerca de que fuera o no consentido ni si existió con Daniel [que tenía entonces 14 años]. Sólo sabemos que hay ambigüedad en las declaraciones y en la acusación".

El ministerio fiscal, en principio, se sumó a las acusaciones popular y particular para exigir al supuesto cabecilla del clan de los Romanones, el padre Román Martínez, enfrentarse a la pena de nueve años de prisión, con una indemnización de 50.000 euros para el joven denunciante, que asumiría de forma subsidiaria la Archidiócesis de Granada. A Martínez se le acusa de un delito continuado de abusos sexuales contra un menor, con agravante de acceso carnal, entre 2004 y 2007. La solicitud llega después de que el ministerio fiscal y las acusaciones popular y particular pidieran la confirmación del auto de conclusión del sumario y la apertura de juicio oral. Según la Audiencia, la petición del fiscal Francisco Hernández se sustenta también en "una prueba testifical de un agente de la Policía Nacional importante para el caso".

Las supuestas contradicciones no son una novedad, pues tanto las declaraciones de "Daniel" como los informes periciales ya se encontraban en el sumario, de más de 1600 páginas, que llevaron al padre Román al banquillo. Tampoco lo eran los informes periciales y de la Policía Científica, en los que se apreciaba el "testimonio deshonesto" del sacerdote, así como la declaración, "altamente compatible con un testimonio honesto" del denunciante.

La única novedad del juicio, pues, se produjo en el primer día, cuando la Audiencia Provincial decidió aceptar como prueba el informe canónico elaborado por la Congregación para la Doctrina de la Fe y el Arzobispado de Granada, en el que se apreciaba "fumus delicti" (apariencia delictiva) tanto en Román como en el resto del miembros del clan.

Tras retirar su acusación inicial, de nueve años de cárcel, se han mantenido las peticiones tanto de la acusación particular, que ha pedido 26 años, de cárcel y la de la Asociación Prodeni, que solicita 15 años de prisión para el sacerdote. Por su parte, la defensa ha pedido la libre absolución del sacerdote.

El juicio ha quedado visto para sentencia. A partir de ahora, serán los tres miembros del Tribunal quienes emitan su veredicto, que se espera para dentro de unas tres semanas.

Fuente de la noticia: Público

El resto del clan se marcharon inmaculados y el jefe de los Romanones con “su profundo amor cristiano” va a seguir los pasos de los sinvergüenzas anteriores y les seguirán de rositas toda una serie de políticos en el poder que mantienen estrechos lazos con la mafia/Iglesia. Es necesario un cambio en la legislación penal con penas que se cumplan íntegramente. Nada de 20 años, cumples 1/3, por buena conducta fines de semanas libres, etc.

Algunos dirán: “las sanciones no eliminan los crímenes” , pero, “al menos, no los alimenta”. Esto lo digo porque un auténtico cristiano debe aborrecer y ser “intolerante” con este tipo de conductas. “Sólo le pido a Dios que lo injusto no me sea indiferente”.

viernes, 17 de marzo de 2017

Sabina lo niega todo, menos su encanto por los trenes

En su último disco 'Lo niego todo' narra en 4 minutos su carrera artística y personal. Uno de los guiños que más me ha impresionado del vídeo es la imagen de una chica/su hija que va, sentada en el  tren, leyendo un periódico con este titular:  'Joaquín Sabina, un cateto de Úbeda perdido en la Gran Vía'.  El flaco de Úbeda ha manifestado públicamente sus simpatías por el ferrocarril y ha manifestado en una entrevista: "Me encantan los trenes. A mí me parecen el único modo de locomoción humano y romántico."


El humo de las locomotoras y el fumador empedernido, caderas de mujeres que están como un tren, pongamos que hablo de ferrocarril/Madrid. Subirse en un tren, sin billete de vuelta, en vagón de tercera con destino hacia el Norte, apearse en Atocha y quedarse en Madrid. Son todas imágenes del mundo personal de Sabina.

Si recordamos las letras de algunas de sus canciones, el tren figura como elemento poético. En 'Yo me bajo en Atocha' nos cita: Con su hoguera de nieve, su verbena y su duelo, /su dieciocho de julio, su catorce de abril. /A mitad de camino entre el infierno y el cielo /yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid.

He llorado en Venecia, me he perdido en Manhattan, /he crecido en La Habana, he sido un paria en París, /México me atormenta, Buenos Aires me mata, /pero siempre hay un tren que desemboca en Madrid.


En el tema: 'Medias negras' nos apunta: Linares-Baeza,/ la vi en un paso cebra,/toreaba con el bolso a los tranvías,/estaba como un tren de cercanías.

La letra de 'Ahora que' señala: Ahora que las floristas me saludan,/Ahora que me doctoro en lencería,/Ahora que te desnudo y me desnudas, /Y, en la estación de las dudas,/muere un tren de cercanías...

Sin embargo, el texto más hermoso es el de la canción 'A la horilla de la chimenea' que declara: Y si quieres también /puedo ser tu estación y tu tren/ tu mal y tu bien, tu pan y tu vino/ tu pecado, tu Dios, tu asesino.


Sabina es un poeta que lo niega todo y  confiesa: “he defraudado a todos/empezando por mí.”






lunes, 13 de marzo de 2017

Don Juan vive, pero camuflado

El primer ejemplo del personaje de Don Juan se atribuye a tirso de Molina en su obra ‘El burlador de Sevilla y convidado de piedra’ (1630), aunque en el teatro aparecen antes ciertos antecedentes del tipo fanfarrón y seductor. Sin embargo es ‘Don Juan Tenorio’ de José Zorrilla (1844) la obra que, por tradición, representa dicha figura.


El Tenorio vive la segunda época del romanticismo y aparece en un contexto ambiental de oscuridad o bajo el resplandor de la luna, sustentando valores machistas de la época: la masculinidad vinculada al valor, el orgullo y una presencia física impecable que, en el día de los enamorados, se haría un regalo a sí mismo.

Ortega y Gasset considera este drama un ejemplo de teatro plenamente popular. Así, Don Juan es provocador, mentiroso, seductor e inmoral, pero se transfigura, a través de la castidad y el amor auténtico de Doña Inés, en un enamorado capaz de conocer la palabra amor. Así, el público, como si fuera una telenovela, celebra su transformación y siente piedad por él cuando declama: Llamé al cielo y no me oyó; /y pues sus puertas me cierra/de mis pasos en la tierra/ responda el cielo, no yo.

Aquí aparece la palabra "destino". Ha sido un juguete de la Providencia para llegar a un fin concreto: la remisión de sus pecados. Así, la salvación de Don Juan por el amor de Doña Inés aniquila el personaje: su orgullo satánico, su sensualidad infinita, su rebeldía absurda y su desprecio de la muerte siguen la misma pauta de esos santos pecadores cuya figura más destacada es Pablo de Tarso/Saulo.

Entre los personajes mitos literarios: Fausto, Hamlet, Macbeth aparecen Don Quijote y Don Juan. Decía Miguel de Unamuno: "¡Cuánto daría por haber presenciado un encuentro entre Don Quijote y don Juan y haber oído decir al noble de la locura, al que anduvo doce años enamorado de Aldonza sin atreverse a abrirle el pecho, lo que le diría al rápido seductor de doña Inés!. Ese encuentro nos daría acaso la página más hermosa de que se pudiese lograr la literatura española". Ese encuentro supondría el diálogo de dos arquetipos españoles y universales enfrentados.

Ortega y Gasset destaca la teatralidad de la obra: elocuencia, gestos y cambios de tono con una versificación, de fácil sonoridad, de música pegadiza que, en ocasiones, cae en el ripio. La historia tiene el carácter de farsa, de cuento. Todo lo que ocurre en ella es inverosímil y teatral. Pone al espectador frente a un mundo que no es el suyo elevándolo de su realidad cotidiana. Algo así como un 'Pretty Woman' de mediados del siglo XIX. Uno no se imagina un Don Juan plebeyo, ni físicamente poco agraciado. Don Juan mataba a sus adversarios con la espada, mientras Richard Gere los arruinaba económicamente. Ambos son redimidos por una mujer. Sin embargo, en el 1848 es por una monja y en la película por una mujer pública.

El Don Juan actual

Es evidente que el Don Juan Tenorio de 1844 en la actualidad causaría risa. Vive otra época y otros valores sociales. Sin embargo, sigue vigente su figura en otro contexto social y económico. El machismo es innato en este personaje. Nunca lo admitirá en público. Al contrario, como los políticos, lo negará. No obstante, se dedican a seducir a cuanta mujer encuentran y cuando esta cede a sus pretensiones sexuales, ella se convierte en un triunfo más de su colección. El trofeo preferido será la más inalcanzable.

Él mismo forma parte de un sistema amoral/inmoral y se beneficia de dicha realidad. No es un tipo romántico, sino cerebral. Dos son las bases de su éxito: es un galán (un hombre físicamente atractivo) y un gran conocedor del alma femenina que ofrece lo que ellas demandan. Él encierra las mismas contradicciones que sus admiradoras: la falta de identidad. Ahora bien, debemos distinguir entre el Don Juan joven que ama el riesgo como especie de orgasmo y utiliza la seducción para hacerla pública y, así, realzar su ego y tapar un complejo; del Don Juan maduro para el que el arte de la seducción es más privado y hace de la seducción un arte en el que la presencia física no es solo la etiqueta de presentación.

El ejemplo Galiardo

Juan Luis Galiardo fue uno de los galanes del cine español de los años sesenta. En la película 'Don Juan, mi querido fantasma' se recrea para desmitificarlo al célebre burlador de Sevilla y se realiza en forma de comedia esperpéntica. Galiardo tuvo doble papel: protagonista y productor. Mencionaba en una entrevista: "Este Don Juan que hacernos es totalmente desmitificador y lleno de un humor nada habitual en nuestro país, donde lo habitual es reírse de los demás y no de uno mismo. Yo interpreto a los dos donjuanes, al que quiere redimirse y al otro, al actor que se parece un poco a como yo era antes, que no miraba a las mujeres a los ojos, sino que miraba más abajo, directamente al centro de las piernas".


Con 50 años cumplidos y con una amplia trayectoria profesional a sus espaldas declaraba: "Cuando comencé en el mundo del cine y del teatro me daban muchos papeles porque, según decían, tenía cara de cosa, o sea, cara de galán latino. Yo me dejé llevar y junto a los recorridos profesionales hice también unos recorridos humanos bastante destructivos. Entonces llegó un momento en que decidí pararme y retomar los orígenes, las razones por las yo me hice actor ingresando en el Escuela de Cine y encontrar mi identidad (Don Juan no la tiene porque mutando constantemente nunca es él, aunque cree serlo..


Este actor ha fallecido en el 2012. Comenzó muy tarde como becario de la interpretación, pero logró demostrar que era un buen actor.

viernes, 3 de marzo de 2017

La Semana Trágica de Barcelona

La semana comprendida entre el 26 de julio y el 2 de agosto de 1909 estuvo marcada por violentos acontecimientos ocurridos en Barcelona y otras localidades catalanas. Las protestas se  desencadenaron ante el decreto del primer ministro Antonio Maura de enviar tropas de reserva a las posesiones españolas en Marruecos, una decisión arbitraria, ya que la mayoría de estos reservistas eran padres de familia de las clases obreras.


La legislación de reclutamiento permitía quedar exento de la incorporación a filas o consiguiendo que fuera otra persona en su lugar a cambio de dinero, o mediante el pago de un canon que no estaba al alcance del pueblo. Así, a ”los denominados soldados de cuota” se les eximía de realizar el servicio militar en España y eran los jóvenes pertenecientes a familias de clases acomodadas las que se libraban efectuando el pago en la Caja del Estado de las cantidades estipuladas. 

Esta situación creó un profundo malestar y animadversión hacia el Ejército, la Iglesia y la Monarquía de Alfonso XIII que llegó a su culminación en el Puerto de Barcelona, el 26 de julio de 1909, cuando una expedición de soldados reservistas, muchos de ellos ya casados y con familias a su cargo –familias que quedaban en la indigencia - se disponían a embarcar con rumbo a Melilla.

Los hijos de la burguesía catalana y los del resto de España no morían en acto de servicio a la patria y, así, algunos soldados arrojaron al mar los escapularios y medallas que varias aristócratas barcelonesas les habían entregado antes de subir al barco que les trasladaba a África. Hombres y mujeres gritaban desde los muelles:¡Abajo la guerra! ¡Que vayan los ricos! ¡Todos o ninguno!.


Los gritos acallaron los sones marciales de las músicas militares, y desde el puerto, las protestas se fueron extendiendo de inmediato por toda Barcelona. Una manifestación encabezada por mujeres y niños fue disuelta a tiros y a partir de entonces la revuelta se transformó en insurrección. Las masas incontroladas, comenzaron a hacerse dueñas de las calles con profusión de incendios- sobre todo de iglesias y conventos produciéndose saqueos y profanación de cadáveres. En estos actos tuvieron una participación muy destacada los seguidores del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux (que en esos momentos estaba exiliado), una de cuyas señas de identidad era el violento anticlericalismo y la demagogia al más alto nivel como la historia ha demostrado.

El Gobierno decretó el estado de guerra, pero la situación se agravó, al día siguiente, 27 de julio, cuando se conoció la masacre producida entre los soldados españoles en las vaguadas del monte Gurugú, conocida como el Barranco del Lobo (próximo a la ciudad de Melilla), siendo los españoles cogidos entre dos fuegos por los rifeños que ocupaban las alturas, saldándose la operación con cientos de cadáveres. Estos sucesos que, demostraron la incompetencia de los generales españoles, atizaron, aún más, el fuego revolucionario en la ciudad lo que ocasionó enfrentamientos armados entre los revolucionarios, la policía y el Ejército.


Se formaron juntas revolucionarias y el miércoles, 28 de julio llegan refuerzos militares de Zaragoza y Valencia. Del jueves, 29 de julio, al domingo 1 de agosto los soldados van ocupando la ciudad, mientras el movimiento insurgente pierde fuerza a medida la rebelión no estaba siendo secundada en el resto de España. El gobierno Maura inicia de inmediato, el 31 de julio, una represión durísima y arbitraria. Hay cinco personas condenadas a muerte: Josep Miquel Baró, un nacionalista republicano ejecutado el 17 de agosto de 1909 en el castillo de Montjuic, como los otros cuatro; Antonio Malet Pujol, un republicano lerrouxista, ejecutado el 13 de septiembre; Clemente García, el joven discapacitado mental que había bailado con el cadáver de una monja por las calles de Barcelona, ejecutado el 4 de octubre; Eugenio del Hoyo, un ex guardia civil y guardia de seguridad; y el más conocido de todos ellos Francisco Ferrer Guardia, pedagogo anarquista cofundador de la Escuela Moderna. Además se clausuraron los sindicatos y se ordenó el cierre de las escuelas laicas.


El gobierno Maura creyó, en principio, tener dominada la situación política. Sin embargo, la condena a Ferrer Guardia y la brutal represión ejercida menoscabó a nivel internacional la imagen de España. La protesta internacional por el “caso Ferrer” fue aprovechada por el Partido Liberal para promover una campaña con los republicanos al que, posteriormente, se añadiría el PSOE, para derribar al gobierno conservador de Maura.

Francisco Ferer Guardia

La clase obrera demandaba una mejor educación, considerando que  a partir de una mejor instrucción podrían elevar su nivel cultural y optar por mejores trabajos y salarios, pero  la educación escolar estaba desde 1851 condicionada por el concordato entre España y el Vaticano, y la iglesia ostentaba prácticamente el monopolio de la educación en España.

Ferrer Guardia, pedagogo libertario y librepensador, recogió la tradición moderna iniciada por Rousseau en el siglo XVIII —contraria a la autoridad y a la cosmovisión religiosa—, para adaptarla al anarquismo y el librepensamiento que florecía en las ciudades industriales. Así, desarrolló su proyecto educativo en Barcelona, inaugurando en 1901, la Escuela Moderna, en la línea de la pedagogía libertaria que le acarreó la enemistad con los sectores conservadores y con la Iglesia católica, que veían en estas escuelas laicas una amenaza a sus intereses, como dueños en exclusiva de la educación en España.