jueves, 25 de febrero de 2016

Anne Francis, una rubia peligrosa

"Ya desde niño yo siempre me enamoraba de la mujer que no debía. Creo que ahí está mi problema, ¿sabes...? Cuando mi mamá me llevó a ver Blancanieves, todos se enamoraban de Blancanieves, pero yo me chiflé inmediatamente por la madrastra." - Alvy Singer, personaje que representa la niñez de Woody Allen en la película Annie Hall.


Una situación similar nos pasó a mi amigo Andrés y a mí en nuestra infancia, cuando veíamos en televisión (en blanco y negro) a Anne Francis interpretando la serie policiaca “Una rubia peligrosa”. Educados en una sociedad machista, nos sorprendía la belleza de una mujer que practicaba artes marciales y  vencía a los hombres en todos los terrenos. Su estilo sexy, vistiendo un ceñido traje de cuero negro o de felina y esa melena rubia (en España había pocas) con ese lunar cerca de los labios nos dejaba aturdidos y nos imaginábamos que, cuando fuéramos mayores, tendríamos una novia así.


Se trataba de una serie norteamericana (1965-66) que en España se vería algo más tarde. La actriz Anne Francis adoptaba el personaje de Honey West, una detective privado que compartía el protagonismo con John Ericson, como su compañero Perno. Se produjeron unos 30 episodios de media hora de duración y por su interpretación en la serie televisiva la  concedieron un Golden Globe como mejor actriz en una serie de televisión y fue nominada para el premio Emmy por ese mismo papel.


La protagonista gozaba de un físico parecido al de Marilyn Monroe, pero su estilo no era el de “tontita” sino que, como una “dómina o mistress”, tenía un ocelote como mascota exótica, daba mamporros, conducía un deportivo, se camuflaba con gafas negras y era dueña de sofisticados aparatos de última tecnología como un lápiz de labios en  donde camuflaba un transmisor de radio. Un personaje femenino similar (esta vez morena y con algunas diferencias, pero la misma base) lo encontraremos en Diana Rigg, de la serie Los Vengadores. Otra serie que nos molaba por la chica, ya que el protagonista era un tipo viejo de bombín y  paraguas que se parecía a nuestro abuelo jugando a los espías.

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