miércoles, 8 de julio de 2015

Bertolt Brecht, revolucionario del teatro y de la vida

“Las revoluciones se producen en los callejones sin salida”. (Bertolt Brecht)

Es un poeta y dramaturgo alemán (1898-1956), creador del teatro épico - también llamado dialéctico - que centra su teatro en lo político y lo social. Huye de la emotividad buscando el distanciamiento del espectador a través de introducir técnicas innovadoras: escenarios irreales donde se muestran carteles que interrumpen y resumen la acción o, en otras ocasiones, introducir música en el escenario de manera irónica, en conflicto con el efecto emocional esperado. Otra característica es que los actores no tratan de interpretar a sus personajes de manera convincente sino que, al contrario, se muestran no convincentes y a menudo interpelan directamente al público sin estar interpretando su personaje “romper la cuarta pared”.  Brecht es uno de los autores más influyentes del siglo XX que con su estilo y lenguaje continúa  ejerciendo influencia en el teatro actual.




Nace en el seno de una familia acomodada, desde pequeño destacó por su precocidad intelectual y su afición al ajedrez (inclinación por lo racional), aunque era un espíritu rebelde como demostró en la misma escuela. Comenzó la carrera de medicina y la abandonó porque se vio interrumpida por la I Guerra Mundial.

A los 20 años escribe su primera obra teatral “Baal” cuyo personaje principal es un poeta y asesino (incluye canciones y coros como algo previo a su teatro épico). A Brecht le gustaba usar la comedia para distanciar al público de los hechos emocionales o serios y al verse muy influido por los musicales y los intérpretes de feria, introducía música y canciones en sus piezas teatrales.

En 1919 escribe “Tambores en la noche”, una pieza sobre la revolución alemana liderada por los espartaquistas. El final de la obra sacude al auditorio. “Todo esto no es más que puro teatro. Simples tablas y una luna de cartón. Pero los mataderos que se encuentran detrás, esos sí que son reales”. Aquí aparece el escritor comprometido que suplanta a ese teatro tradicional que se muestra o pretende ser imparcial.

En los años siguientes, Bertolt Brecht era ya un comunista convencido, aunque nunca estuvo afiliado al Partido Comunista de Alemania.


Con 29 años publica su primera colección de poemas “Devocionario doméstico” y en esta época alcanza su mayor éxito teatral con "La ópera de cuatro cuartos/La ópera de tres centavos". Una obra disparatada en la que critica el orden burgués representándolo como una sociedad de delincuentes, prostitutas, vividores y mendigos. La ópera de los tres centavos es una obra de teatro épico. Desafía las convencionales nociones de propiedad así como las del teatro. Dramatiza la pregunta: "¿Quién es un criminal mayor? ¿El que roba un banco o el que funda uno?". En este punto me viene a la mente el sketch de José Mota.

           

El autor alemán buscaba concienciar al espectador y hacerlo pensar distanciándolo del elemento anecdótico. Observó que los incipientes medios de comunicación de masas: radio y cine influían poderosamente en los ciudadanos y, así, trató que el teatro se convirtiera en una herramienta de influencia también.

Un día después del incendio del Reichstag, Brecht y su familia escapan a Dinamarca y los nazis queman sus libros. Esa etapa del exilio fue muy dura pero muy prolífica en sus obras, alcanzando algunos de sus mejores dramas. La situación económica le obliga a moverse de Dinamarca a Suecia y de Suecia a Finlandia.

En esta época escribió:

“La vida de Galileo”, una recreación libre de la biografía del científico italiano donde éste renuncia a difundir  su tesis bajo presión de la Inquisición y cede sus documentos a su discípulo para la difusión.

“Madre Coraje y sus hijos”, un poderoso alegato antibélico en donde muestra a empresarios codiciosos dispuestos a promover guerras para ganar dinero.

“El alma buena de Szechwan”, en donde examina el dilema de cómo ser virtuoso y sobrevivir al mismo tiempo en un mundo capitalista.

En “El círculo de tiza caucasiano” narra la historia de una pugna por la posesión de un niño entre una madre de la alta sociedad que le abandona y una criada que se ocupa de él; a la manera salomónica, el juez debe decidir quién es la verdadera madre.


En 1941 viaja a Hollywood para escribir guiones para la industria cinematográfica y en 1947 es interrogado  por el Comité de Actividades Antiamericanas. Marcha a Suiza.

En 1948 se instala en Alemania Oriental y acaba falleciendo en Berín Este.

No hay comentarios:

Publicar un comentario