jueves, 16 de junio de 2016

¡Cuidado con los moderados!

La historia de España está llena de una farsa histórica: conservadores contra liberales, moderados contra progresistas y, sin embargo, ambos bandos se nutrían de las mismas élites económicas. Eso sí, liberales y progresistas utilizaban al naciente proletariado (Cataluña) o pequeña burguesía/funcionarios (Madrid) para sus fines, lo mismo sucedió en la Revolución Francesa con los sans- culottes. Los moderados saben usar el sable con sonrisas apacibles, sin gritos y sin acritud…


En nuestro país, moderados y liberales apoyaron/se apoyaron en La Corona. ¿Les suena algo esto?. En aquel contexto histórico el voto era censitario y el Congreso de los Diputados y el Senado estaba compuesto por los electores de mayores rentas del país, aunque estos no llegaban a representar el 1% de la población. Por lógica, las leyes se legislaban y aplicaban para favorecer a esa minoría.

Frente al absolutismo del carlismo (actualmente hablaríamos de extrema derecha) aparecían los moderados (Partido Popular) que había conseguido integrar a algunos de los primeros y frente a los moderados aparecían los liberales y progresistas (actualmente PSOE/Ciudadanos ).


Una de las diferencias entre aquella época y la actual es que ambos se metían en constantes pronunciamientos militares porque no habían negociado previamente “el bipartidismo”. Así, denominamos “década moderada” al período del reinado de Isabel II transcurrido entre  1844-1854 bajo el mando del general Narvaez y concluye con “La Vicalvarada” que dio paso al bienio progresista (1854-1856).

Entre los objetivos de los moderados estaba conjugar el orden junto con ciertas libertades, pero primando el orden para poder asentar el Estado liberal. Sus reformas se encaminaron hacia una administración centralista, eliminando la elección popular de los ayuntamientos y disolver la Milicia Nacional (propia de los progresistas ) sustituyéndola con la creación de la Guardia Civil.

Los moderados organizan la administración del estado en provincias y éstas en municipios. No olvidan que los cargos de poder provincial serían los Gobernadores civiles, nombrados por el Gobierno, y estos  nombrarían a su vez a los cargos municipales de los ayuntamientos, con lo cual se estableció un monopolio del poder por los moderados en todas las escalas, y se garantizó el control de todas las instituciones. En cuanto a los territorios forales, el deseo de orden de los moderados les obligó a respetar las instituciones forales con las que esas provincias funcionaban sin problemas, por lo que el Régimen Foral sobrevivió durante el gobierno de los moderados.

Actualmente, los tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial están controlados casi al cien por cien (salvo excepciones por puñaladas internas producidas por la mano de Dios o del Demonio). Respecto al Régimen Foral la situación se repite pues es un derecho histórico firmado que nadie, aunque sea a disgusto, va a poner en entredicho porque generaría enfrentamientos con las élites locales.

Ni qué decir tiene que los gobiernos moderados, tras la desamortización de Mendizabal, establecieron una política de protección de los bienes de la Iglesia Católica y como fiscalmente, les resultaba muy difícil (?) evitar el fraude de los ricos (impuestos directos) decidieron aumentar los impuestos indirectos que afectaban a todos los consumidores. Este planteamiento goza, en nuestros días, de rabiosa actualidad.

Sin embargo, con el dedo seguiremos denunciando a los radicales que nos van a arruinar el país porque “se van a enfadar las grandes empresas y se marcharán donde esté la mano de obra más barata. ¿A La India?.Pues nos resignaremos a 14 horas diarias, sin vacaciones y trabajando los niños por tres rupias o tres euros.


Esos radicales han conseguido que la deuda del Ayuntamiento de Madrid se reduzca en un 20% en sus nueve primeros meses de gestión y es que “Sí, se puede”, cuando se quiere atajar la corrupción.

Estas palabras y hechos son demagogia barata de los populistas ¿Verdad?

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