lunes, 13 de junio de 2016

Esa pareja feliz “…Y son felices porque no pagan”

Esta frase de la película goza de presentalidad. No hay que retrotraernos a los años cincuenta,
pues goza de buena salud en la España actual. Esa crítica mordaz se contempla en los diálogos de ‘Esa pareja feliz’ (1951) que es la ópera prima de Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga y aunque se ha escrito que es una crítica al afán consumista que empezaba a aparecer en nuestro país es, en mi opinión, mucho más.


Es el retrato de una pareja humilde formada por Juan y Carmen que son las dos caras de una misma moneda. Juan es un hombre desencantado que intenta progresar en la vida de un modo práctico realizando un cursillo por correspondencia para ser técnico de radio (“A la felicidad por la electrónica”) y, más tarde, intenta montar un negocio de fotografía, mientras que Carmen es una costurera idealista, que se refugia en el cine, la radio y las revistas de corazón y vive convencida de que la solución a sus problemas llegará a través de la lotería o de los concursos. El resultado es igual de esquivo para ambos, pues la realidad político-económica del país va por otros lados. Asumir la realidad y el amor es lo único que los salva.

                            

Carmen gana un concurso patrocinado por una marca de jabón, el mismo día que a su marido lo despiden de su empleo y es timado en el negocio que estaba montando. Sus sueños de bienestar parecen hacerse realidad cuando ganan un concurso patrocinado por una marca de jabón. Se trata de la elección de "la pareja feliz", durante 24 horas la pareja seleccionada recibe toda clase de invitaciones y obsequios.Cansado de ser el centro de atención y de protagonizar una situación ridícula, Juan origina un violento enfrentamiento que les lleva a una comisaría y a recapacitar sobre lo sucedido, aceptando su propia realidad y depositando los engorrosos paquetes con regalos en unos bancos de la calle donde duermen vagabundos.

El matrimonio se besa, se dan cuenta de que se quieren y Carmen se desprende de los lujosos zapatos “modelo Princesa” que la han regalado en la zapatería Luxor porque la hacen daño en el pie. Aquí, juegan con el cuento de Cenicienta en el orden inverso.

La película  tiene influencias del neorrealismo italiano pero con cierto ”casticismo” a la manera de un sainete madrileño que le quita amargura para dejarlo en una bufonada maravillosa que nos invita a la carcajada continua mostrándonos que las soluciones a sus problemas no llegan ni por azar, ni por mero esfuerzo. Ni loterías, ni labrar en suelo árido.

Los protagonistas Fernando Fernán Gómez en el papel de Juan y Elvira Quintillá en el de Carmen lo bordan. Al lado, otros actores magníficos de la época. Los diálogos cargados de ironía - en todas las películas de Bardem/Berlanga - son el mejor manjar de la cinta.

                             



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