miércoles, 14 de diciembre de 2016

Al Cholo le comienza a doler el estómago

Soy seguidor del Atlético de Madrid y me declaro “cholista”, aunque reconozco que, en determinados momentos, Diego Pablo Simeone se ha equivocado. Normal, es un fabuloso entrenador, pero de naturaleza humana y no divina. Siempre me gustó esa forma personal de vivir los partidos con inquietud y compromiso ante él mismo, los jugadores y seguidores atléticos. Su carácter fue forjando un plantel de guerrilleros que “partido a partido” se atrevieron a plantarle cara a las dos superpotencias del futbol español: Madrid y Barcelona.


Su ideario se concebía desde “el partido a partido”. Una lucha diaria, instante a instante, que solo era posible con unos jugadores comprometidos, concentrados cien por cien y superando en base a su capacidad de lucha, las carencias técnicas que faltaban.

El Atlético no disponía de goleadores/balones de oro para realizar un juego ofensivo, ni de una media creativa como el Barcelona con Xavi e Iniesta. Por lo tanto, como cualquier equipo modesto, debía “saberse defender” consiguiendo convertirse en la defensa que menos goles encajaba. La media se convirtió en unos guerrilleros del Vietcong que traían en jaque a la tecnología puntera de sus eternos rivales. No dudaban en arriesgar la pierna en las entradas. Su mentalidad era espartana. Luego, el gol venía de las botas de Falcao o Diego Costa que con una navaja se batían en las áreas rivales. Además, cada uno del equipo también aportaba gol y, sobre todo, en esas jugadas a balón parado, como las faltas y los saques de esquina que representaban para el Atlético, una oportunidad patente de gol.

Ese espíritu generó excelentes resultados y títulos deportivos. Muchos jugadores se fueron con fabulosos contratos, otros se quedaron con subidas importantes de sus emolumentos y la cara "pupas" del destino del Atleti retornó en la derrota de las dos finales europeas ante el Real Madrid. No importaba, los rojiblancos aún seguían jugando bien, incluso mejor.


Cholo pedía al presidente un goleador capaz de mantener un nivel similar a un Messi o un Ronaldo. Deseaba elaborar un equipo con más calidad técnica que elaborara juego y no solo con capacidad de destruir la del contrario.

Simeone, incluso en los mejores momentos, apuntó que su equipo estaba en escalón inferior al Madrid y Barcelona. Era el tercero de España pero para ser el primero debía saber crear y elaborar juego. Sin embargo, sus éxitos se basaban en la lucha y no en la capacidad técnica. Sus jugadores eran toscos, carecían del toque, de la visión de juego, de saber abrir huecos en el área rival. Había que dar un salto cualitativo y ese era, ahora, su meta.

La Liga Santander comenzó mal con un empate ante Alavés y Leganés y ha continuado por la misma senda. Llega el interrogante: ¿Qué le pasa al Atlético de Madrid?.

En mi opinión, se ha intentado elaborar un equipo creativo con jugadores que no lo son y que, además, han perdido la raza que antes tenían. Observo cierto acomodo y eso se nota en la falta de concentración: pérdidas tontas de balón, lentitud y juego previsible y estático. Incluso, la defensa es, ahora, un coladero por la falta de concentración. Gracias a Oblak no hemos encajado más goles.

Considero que La Liga está ya perdida, le queda al Atletico la Copa del Rey y la Champions League, donde el Cholo va a intentar demostrar que “sí se puede”. No obstante, me da la corazonada que se nos va, pero su autoestima necesita irse por la puerta grande.

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