lunes, 5 de diciembre de 2016

Wolfgang Munchau es otro radical e insensato

Resulta extraño. Debo estar a punto de volverme loco, pero estoy de acuerdo con Wolfgang Munchau, columnista del todo poderoso Financial Times que señala que si líderes como Renzi, Hollande o Angela Merkel se hubieran aplicado más en resolver los problemas de la gente que en seguir promoviendo políticas que desangran a Europa no estarían avanzando los "populismos", denominados así por el establishment.


En España fue Podemos, el partido liderado por Pablo Iglesias quien habló de la necesidad de reestructurar la deuda española, mientras las empresas, los inversores, las firmas de análisis y los partidos “sensatos” advertían de las peligrosas consecuencias de llevar a cabo esta medida. Pues bien, resulta que Europa está quebrada, su banca lo está y el dinero se sigue inventando. Hay que dar una patada a la pelota y que siga rodando. Es decir, seguir con una política de más de lo mismo sin enmendar errores y eso se aprecia cuando Manuel Valls se presenta a las primarias socialistas para poder aspirar a las elecciones presidenciales en Francia. Los Republicanos franceses presentan a Francois Fillon, ambos son partidarios de duras reformas económicas en contra de la clase obrera. ¿Puede, entonces, extrañarles que gane Le Pain o pierda Renzi, en Italia, el referéndum constitucional?.

Wolfgang Munchau apunta que no hay “nada de pòlémico” en declarar que si la deuda es insostenible, necesita ser reestructurada o en “cuestionar las instituciones y políticas de la zona euro” si el euro va a provocar “décadas de sufrimiento”.

"La tragedia actual de la zona euro es el sentido de resignación cuando los partidos de centro izquierda y centro derecha están dejando a Europa hundirse en el equivalente económico de un invierno nuclear", asegura. Para Munchau los líderes europeos recuerdan a una María Antonieta  que, ante las protestas de los franceses hambrientos tras una mala cosecha, dijo: "Si no tienen pan, que coman brioche"...  Ya sabemos en qué derivó la protesta francesa y dónde acabó la cabeza de la reina.

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