lunes, 20 de abril de 2015

La fachada roja de la Estación Central de Amsterdam

La estación de trenes es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad holandesa. Situada en plena bahía y de cara a la ciudad es uno de los nodos más importantes de la red ferroviaria de los Paises Bajos.


 La imponente fachada de la Estación Central de Amsterdam constituye un atractivo más de la ciudad. Construida entre 1882 y 1889, es una de las estaciones más importantes del país, donde confluyen trenes provenientes de toda Europa y las más importantes líneas de metro de Amsterdam.

Fue la primera estación de los Países Bajos para cuya construcción se convocó a un arquitecto (los proyectos de este tipo eran encargados normalmente a ingenieros). El lugar elegido, en plena bahía IJ enfrentando a la ciudad, exigía un tratamiento especial y el elegido para encarar el proyecto en el aspecto artístico fue el arquitecto P.J.H. Cuypers, mientras que el ingeniero A.L. de Gendt encaró los aspectos constructivos.

 El emplazamiento elegido originó no pocas protestas ya que implicaba el cierre del embarcadero en Damrak, el antiguo puerto. Algunos sugerían la zona de la Leidseplein como alternativa, pero finalmente fue aprobada la primera idea. Para semejante proyecto fue necesario el rellenado de tres islas en la bahía IJ y, como para todos los grandes edificios de la ciudad, la utilización de miles de pilotes de madera para soportar la estructura y hacerla segura teniendo en cuenta la naturaleza inestable del subsuelo.


Cuypers concibió un edificio longuiforme de 306 metros de largo y 30 metros de ancho, cuya puerta central es flanqueada por dos torres, dando a la estación el carácter de "nueva puerta" de la ciudad. También se contempló un pabellón real en la parte oriental con entrada para un vehículo, en otros tiempos el carruaje real. Así, Cuypers, dotó a su edificio de un aspecto de gran palacio de estilo renacentista, pero con rasgos góticos.

La fachada  de la Estación Central de Amsterdam es de llamativa piedra roja combinada con remates y tallas blancas. La imponente entrada está flanqueada por dos altas torres, que en sus inicios, poseían dos relojes de gran tamaño. En la actualidad sólo la torre derecha conserva los relojes, mientras que en la torre izquierda los han sustituido por dos rosas de los vientos que interpretan las indicaciones de la veleta que se asienta en el tejado de la estación. Se dice que la veleta simboliza el comercio marítimo mientras que el reloj simboliza la industria ferroviaria.

En la fachada principal, alineados en el friso superior, están pintados los escudos de las ciudades holandesas de los que el central corresponde a Amsterdam, fácilmente distinguible por las tres cruces de San Andrés en vertical, sobre cuyo significado no se ponen de acuerdo los historiadores.

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