miércoles, 29 de abril de 2015

Nunca olvidemos el 1º de Mayo

El 1º de Mayo o Día Internacional de los Trabajadores se celebra la fiesta del movimiento obrero mundial. Es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Unos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas, que tuvo su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886. Desde aquel día y, por un por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la II Internacional, celebrado en París en 1889, se convirtió en una jornada reivindicativa de los derechos de los trabajadores.



Se da la paradoja que ha sido en Europa donde dicha festividad ha sido un símbolo, mientras que en Estados Unidos (origen del acontecimiento) y Canadá no se celebra esta conmemoración. En su lugar se celebra el Labor Day el primer lunes de septiembre en un desfile en Nueva York. Los presidentes americanos presionados por las empresarios auspiciaron este día por temor a que la fecha de mayo reforzase el movimiento socialista en los Estados Unidos.

En 1868, el presidente Andrew Johnson promulgó una ley estableciendo la jornada de ocho horas, aunque siempre con cláusulas que permitían aumentarlas a entre 14 y 18 horas. Aun así, debido a la falta de cumplimiento de la ley, las organizaciones laborales y sindicales de EE.UU. se movilizaron. La prensa se alineó  con las tesis empresariales, calificaba el movimiento como  «delirio de lunáticos poco patriotas».

Algo como lo que está sucediendo en España cuando la prensa –controlada por el poder económico o el gobierno – ante cualquier reivindicación de un derecho ya adquirido y perdido se rasga las vestiduras señalando que plantear medidas de ese tipo conducirían al pais a la ruina.

Sucede que en Europa, tras finalizar la II Guerra Mundial (por el avance imparable de la URSS) el capital movilizó a su antojo a la socialdemocracia que arrojó en Europa considerables beneficios para los trabajadores. Así, el movimiento obrero se fue aburguesando y, en el mejor de los casos, el 1º de Mayo solo significaba un día lúdico par viajar, comprar, comer en un restaurante, etc.

Ahora, los tiempos están cambiando y las olas de neoliberalismo que vivimos arrastran a los trabajadores a menos salario, más horas de trabajo gratis/doble plusvalía, temporalidad en los contratos, etc. Esos trabajadores que se consideraban “clase media”, los pobres solo eran los “pobres de solemnidad o mendigos” están contemplando - aún sin reaccionar- que el Estado del Bienestar desaparece delante de sus narices.

La historia es siempre circular y el que no aprende del pasado estará condenado a sufrirlo de nuevo. Es como la evolución personal del ser humano o comprendemos y evitamos nuestro errores o volveremos siempre a tropezar con la misma piedra en el camino y, como en el juego de la Oca,  a comenzar de nuevo la partida en la casilla de salida.
 

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