sábado, 9 de mayo de 2015

Código Fuente, el tren como escenario de realidades paralelas

La película, estrenada en 2011 y dirigida por Duncan Jones nos cuenta cómo Colter Stevens, un militar norteamericano participa en un experimento mediante el cual su conciencia es transplantada a la de otra persona, un profesor universitario, que viajaba en un tren de cercanías de la red metropolitana de Chicago, durante los últimos 8 minutos antes de que una bomba explotase en el tren y el profesor muriese.


En ese tiempo, debe localizar al terrorista para evitar que detone otra mucho peor en el centro de la ciudad. Nadie espera que cambie el pasado. De hecho los responsables del experimento, cuyo interlocutor con el militar es la capitana Goodwin (Vera Farmiga), no creen que se pueda cambiar el pasado.


En los distintas secuencias en las que la conciencia de Stevens es devuelta al escenario del tren, va empatizando con los viajeros, y especialmente con la acompañante de viaje del profesor, otra universitaria Christina Warren (Michelle Monaghan), de quien se enamora. En un momento dado, el objetivo de Stevens será cambiar el pasado.


A nivel ferroviario el interés está en las múltiples escenas que son rodadas en el tren o en las instalaciones ferroviarias que le rodean, todas ellas pertenecientes a la red metropolitana de ferrocarril de Chicago. En la película, los trenes aparecen con un logotipo ficticio,  pero se corresponde perfectamente con los trenes de la auténtica red Metra, que es el nombre auténtico y cuyo logotipo aparece en la red real.



Desde el punto de vista cinematográfico, la película pertenece al género de ciencia ficción, tratando en definitiva más el tema de las realidades paralelas que el del viaje en el tiempo. Es entretenida, sin más pretensiones.

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