lunes, 18 de mayo de 2015

El tren en los discos de vinilo

Canciones del recuerdo

 La década de los años 70-80 es, casi seguro, el escenario juvenil de la mayoría de los ferroviarios aún en activo. España vive la transición política y la apertura. A nivel musical, nos decantamos por los ritmos comerciales de las discotecas o por Víctor Jara, Quilapayún y Serrat. Hay una pugna entre lo lúdico y el compromiso. La música comercial y los cantautores incluían al ferrocarril en sus canciones, aunque de manera distinta.

En 1970, el grupo holandés Shocking Blue  lanza al mercado "Never Marry a Railroad Man" ((Nunca te cases con un ferroviario) y esta canción llegó a ser un himno entre los ferroviarios.


Nunca te cases con un ferroviario/ ¿Has tenido el corazón roto una o dos veces?/ Si es así, ¿Cómo te sentiste con sus primeras mentiras?/ Si no es así, necesitas este buen consejo: Nunca te cases con un ferroviario/ El te ama de vez en cuando/ Su corazón está con su tren, no-no-no/ No te enamores de un ferroviario/ Si lo haces, olvídate de él si puedes/ Mejor elúdelo siempre, aaaah. La letra era insustancial, pero con un ritmo comercial y pegadizo. La música disco anglosajona traía esos aires…

Andrés do Barro con “O Tren” (1969)  alcanza el primer número uno nacional para una composición en gallego. La canción producida por Juan Pardo  significó el triunfo popular de un cantante que consiguió que el idioma gallego fuese habitual en las listas de éxitos de todo el país. El cantautor gallego supo aunar el sonido folclórico de su tierra con los ritmos que funcionaban en la época, todo ello, con una letra excesivamente sencilla.


O tren que me leva pola beira do Miño,/ me leva e me leva polo meu camiño./O tren vai andando pasiño a pasiño/ e vaime levando cara o meu destiño./ Alguen pode ser que me espere na estación, na terra da felicidad./ E toudo o que sexa amor e paz/ o atoupareí eu o tereí/ ca miña moza no meu lar./ O tren que me leva camiña e camiña,/ vai votando fume, corre pola via./ O rio va felto un mar/  de ledicias./ No tren pouco a pouco volto a miña Galicia.

Serrat, allá por el año 1969, compuso Penélope junto con Augusto Algueró. Aquel puso la voz y la letra, este último la música. Crearon un clásico: "Penélope". Algunos críticos musicales vieron  este tema como uno de los más comerciales de Serrat, alejado de sus mejores éxitos. Solo fue otro éxito más, y es que el  mito de Penélope/la espera y el viajero/Ulises en tren/barco estaba en el disco.


Penélope,/ con su bolso de piel marrón/y sus zapatos de tacón/ y su vestido de domingo./ Penélope se sienta en un banco en el andén/ y espera que llegue el primer tren/ meneando el abanico./ Dicen en el pueblo/ que un caminante paró/su reloj/ una tarde de primavera./ "Adiós amor mío/ no me llores, volveré/ antes que/ de los sauces caigan las hojas./ Piensa en mí/ volveré a por ti..."/Pobre infeliz/ se paró tu reloj infantil/ una tarde plomiza de abril/ cuando se fue tu amante./Se marchitó/ en tu huerto hasta la última flor./No hay un sauce en la calle Mayor/ para Penélope./Penélope,/tristes a fuerza de esperar,/ sus ojos, parecen brillar/ si un tren silba a lo lejos./Penélope/ uno tras otro los ve pasar,/mira sus caras, les oye hablar,/para ella son muñecos./Dicen en el pueblo/que el caminante volvió./La encontró/ en su banco de pino verde./ La llamó: "Penélope/mi amante fiel, mi paz,/deja ya/de tejer sueños en tu mente,/mírame,/soy tu amor, regresé"./Le sonrió/con los ojos llenitos de ayer,/no era así su cara ni su piel./"Tú no eres quien yo espero"./Y se quedó/con el bolso de piel marrón/y sus zapatitos de tacón/sentada en la estación.

El caminante ha ganado experiencia, es otro hombre del que antaño se despidiera de Penélope. Sin embargo, el tiempo se detiene en ella, todo es estático y nada ha de cambiar en su percepción de las cosas. El cantautor catalán, con su voz, nos va transmitiendo la alegría del viajero que regresa (el movimiento) y la tristeza de Penélope “sentada en la estación” ( lo fijo).

Más Serrat

En Aquellas Pequeñas cosas, nunca aparece la palabra recuerdos, sin embargo, los recuerdos siempre compran billete de ida y vuelta. Pero su tren/ vendió boleto/de ida y vuelta.

En Tu Ángel de la Guarda, el cantautor catalán establece un símil entre el ángel de la guarda y el guardabarrera. “Como el guardabarrera/ del paso a nivel que, celoso,/ espera el tren que pasa veloz levantando polvareda,/ vigilo con celo de amante/ que nada detenga su camino franco/ y llegues sin tropiezo alguno/ donde la vida te espera.

Mi Niñez (1970). Aquí aparece la ilusión de los niños con los trenes y la importancia de la imaginación cuando no se tienen suficientes juguetes. Tenía un balcón con albahaca/ y un ejército de botones/ y un tren con vagones de lata/ roto entre dos estaciones.


Para Víctor Manuel, el mundo ferroviario goza de una gran importancia. Así, en el 2004 compone el Hijo del Ferroviario. Un trabajo con grandes dosis de autobiografía, ya que el padre de Víctor Manuel fue jefe de la estación de Mieres del Camino.


Toda mi vida he visto pasar trenes/ puedo recordarme jugando en los andenes/ por eso nunca tuve ninguno de juguete/ eran suficientes los que había en frente/ trenes como topos dentro de la noche/ llenaban el sueño de rumbos sin nombre/ y en la madrugada chirriaban las vías/ cuando se arrastraba el tren de mercancías.

Entre sus primeros éxitos está El Tren de Madera, un retrato costumbrista de un pueblo asturiano donde el tren es el transporte cargado con las ilusiones y esperanzas de los viajeros.


Cuántas ilusiones lleva a la ciudad/ Ese tren tan viejo que no puede andar./Sólo tres vagones hasta rebosar,/Uno de los ricos, con otros dos más,/ Cestas con gallinas y tozos de pan/ Todos a la feria, feria de San Juan./Viaja un cura gordo y un guardia civil,/ Hay un túnel largo que no tiene fin,/ Una brava moza quiere prosperar,/ Buscará trabajo en la gran ciudad.

Otros momentos musicales

El cantautor argentino Jairo (dicen que de niño era Marito/el que cantaba con Jorge Cafrune) edita en 2004, la canción Ferroviario con tintes autobiográficos y de claro compromiso social.


Mi abuelo, mi padre y yo/ los tres fuimos ferroviarios/ pero pararon los/ trenes/ porque eran deficitarios

El papá de Jairo efectivamente era ferroviario y él se ha referido en numerosas ocasiones al rito de acompañar a su padre a cobrar el sueldo y recibir una monedita a modo de mensualidad. Se adujo el déficit que producían estas empresas para cerrarlas, pero las privatizaciones llevaron consigo las subvenciones del gobierno argentino.

El Consorcio/ Ex Mocedades ofreció una nueva versión del Chacachá del Tren, un tema añejo, con una letra de cuplé y una música pegadiza y alegre, con un coro de voces maravilloso.


Al compás del chachachá/ del chacachá del tren:/ ¡qué gusto da viajar/ cuando se va en [exprés]!/ Pues parece que el amor/ con su dulzón vaivén/ produce más calor/ que el chacachá del tren.Y es que la música no se vé, pero cuando está, al igual que los trenes nos lleva muy lejos.















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